Memorias de la MASACRE Neoliberal

El problema de fondo siempre fue el MODELO ECONÓMICO, de ahí la corrupción, pobreza y violencia”

Antes de 1988 existía la consigna, desde la élite internacional, de implementar en México el modelo neoliberal, atroz y voraz en todas sus formas económicas, políticas y sociales. Y es con la fraudulenta llegada de Salinas de Gortari que se potencializó la corrupción, pobreza y sangre derivado de un proyecto que sólo favorecería a las minorías rapaces y defraudaría a las mayorías desamparadas. Se argumenta que el problema principal de México es la corrupción, pero habría que irnos al fondo, entender por qué se origina, de qué se alimenta y cómo es que se arraiga. Poco duró el encanto de la promesa de avance, de crecimiento, de pasar al primer mundo… Salinas consolidó el neoliberalismo entre aplausos de sus empresarios consentidos, manipuladores spots y pegajosas canciones pop de televisión, con un complaciente Estados Unidos que aguardaba por el entreguismo y un pueblo aturdido que ansiaba mejorar sus condiciones de vida.

Muy pronto el modelo económico neoliberal dio sus primeros y ‘podridos’ frutos, agudizando la desigualdad a través de reformas a la constitución, tratados de libre comercio y privatización de bienes públicos. Los campesinos fueron los primeros en enfrentar las catastróficas acciones de Salinas, les quitaron el apoyo, despojaron de sus tierras y los obligaron a migrar en el mejor de los casos, otros serían presa fácil del narco. Se acabó el crecimiento, se dispararon los precios, se incrementó la pobreza y empezó la muy ‘conveniente’ violencia… había que despojar de sus tierras a millones, desplazarlos, desaparecerlos o exterminarlos porque la orden de entregarlo todo era contundente. No fueron suficiente las prebendas de la élite, empresarios y títeres políticos encontraron en la corrupción cómo repartirse lo que fuera quedando del saqueado país.

“Consolidaron a punta de DESPLAZADOS, DESAPARECIDOS Y EJECUTADOS el neoliberalismo entreguista”

 La catástrofe del neoliberalismo fue evidente al poco tiempo. Con Zedillo el país cayó en una profunda crisis con la ‘orquestada’ devaluación que serviría para acrecentar deuda y rescatar a los amigos banqueros, un megafraude pagado con dinero de los mexicanos. La élite internacional entendió que México ya no toleraría a los corruptos causantes de su miseria, pero los planes entreguistas debían cumplirse al pie de la letra, decidieron entonces cambiarle el rostro al PRI usando a sus socios del PAN. Con Vicente Fox dijeron que la democracia había empezado, que al sacar al PRI de Los Pinos se acabaría la falta de oportunidades, la desigualdad, la pobreza… Pero lejos de una mejoría, dramáticamente el neoliberalismo continúo y se inició la guerra contra el pueblo mexicano. Mientras los prianistas ensanchaban los bolsillos de empresarios, recogían sus migajas y daban acceso libre a transnacionales, en Washington se instrumentaba el plan para ‘optimizar’ la invasión, el despojo y la represión.

Para acelerar el entreguismo se fraguó el fraude de Calderón, trayendo consigo la orden de militarizar al país a través de la ‘provocada’ guerra contra el narcotráfico. El neoliberalismo arrojaba resultados predecibles: nulo crecimiento, multimillonaria deuda, pobres cada vez más pobres, un puñado de multimillonarios acrecentaban su fortuna y las transnacionales acaparando todas las ganancias, el horror económico, político y social sería invisible ante una sociedad petrificada por la guerra ‘encubierta’. Balaceras, narco-ejecutados, destazados, ‘pozoleados’… de la noche a la mañana las células criminales se multiplicaron, armados y entrenados en el extranjero, los capos se convirtieron en estrellas de televisión mientras la sociedad atónita perdía la capacidad de asombro.

“Los artífices del entreguismo neoliberal dejaron un país PLAGADO DE POBREZA, SANGRE E IMPUNIDAD”

Con Calderón se magnificó el problema del consumo de drogas, México jamás estuvo en el ranking de los países con más consumidores, Estados Unidos sí. ¡Negocio redondo!, mientras militarizaban al país con pretexto de una guerra contra el solapado crimen organizado, desplazaban a comunidades enteras donde las transnacionales pudieran anidarse y enriquecerse a raudales sin dejar ni un ápice de ganancia al país, al mismo tiempo que se entregaban todo tipo de recursos naturales despojaban de sus tierras a miles de personas, que si se resistían eran desaparecidas o ejecutadas, crímenes de estado que atribuían al narcotráfico calificándolos como ‘pleito entre carteles’ o ‘daños colaterales’. La instrucción era clara, entregar todos los recursos posibles en medio de una ‘guerra’ entre cárteles, que el mismo sistema entrenó y armó, para tener pretexto de atiborrar militares en las calles y frenar las protestas sociales que pudieran surgir ante el neoliberalismo ahogante y el entreguismo descomunal.

Y entonces, en medio del ‘combate al narco’ otra gran hazaña de la élite: empoderar a la industria armamentista, lavar en prestigiosos bancos dinero del narco y mantener enajenada a la población estadounidense mediante estupefacientes importados, muchos de ellos producidos en el olvidado campo mexicano, ese que se vio obligado a operar para el narcotráfico, consecuencia directa de las políticas neoliberales. Pero faltaba ‘la joya de la corona’, el petróleo, ese que prometió Salinas entregar a Estados Unidos si avalaban su fraude y cumplió. A Peña Nieto le compraron la presidencia para rematar el ‘oro negro’… todo eso y más de 30 años de neoliberalismo, nos han costado más de 50 millones en la pobreza, 300 mil desplazados, 200 mil ejecutados y al menos 30 mil desaparecidos.

Editorial de Hugo Sadh para ‘El México de AMLO’, 30/07/18